sábado, 1 de junio de 2013

¡Ay! Este pobre corazón... Que vive de recuerdos.


“Somos sembradores conscientes, repartimos diariamente millones de semillas a nuestro alrededor. Que podamos escoger siempre las mejores, para que al recibir la dádiva de la cosecha justa, tengamos siempre motivos para agradecer” Og Mandino


Anoche tuve un sueño terrible, me aterra todavía.
Creo que tengo miedo, ya es prácticamente mitad de año y tengo que definir mi futuro ahora mismo, se me agotan las opciones y crecen los obstáculos.
Sé que me complico mucho, he llegado a pensar que yo misma me atormento la vida, la mayoría de veces sin razón, obedeciendo al orden caótico de mi cabeza.
Por otro lado, no sé.
Si me pagaran por todas las veces en las que me he sentido sola en la vida ya sería millonaria, ya sería muchas cosas.
Lo importante de esto es aprender a sobrellevar la soledad, ¿no es así?
Bueno, querido lector (aunque posiblemente solo sea yo quien lea esto), esta entrada no tiene sentido, solo pienso escribir algunas cosas que tengo en mente, le pido disculpas por la falta de coherencia y le pido que ignore lo que lea, estoy loca.
Estoy cansada de esperar, el tiempo pasa muy despacio y uno se cansa de la rutina.
¿Sabe qué? Ya sé lo que busco.
Me cansé del entorno, llegó la hora de transformarlo. Hay que vivir más, hay que salir y experimentar en mayor medida.
Necesito a mi lado gente que este loca, como yo. Locos, extrovertidos, valientes, que tomen riesgos.
Quiero gente que me enseñe algo nuevo cada día, lecciones, experiencias de esas que uno nunca olvida.
Voy a optar por quejarme menos y actuar más.
Mejor voy a agradecer, sí, es más acertado.
¿Saben? Cuando uno está a punto de culminar una etapa de su vida es cuando se plantea todo lo que ha hecho a lo largo de ese camino recorrido. Recuerdo mi infancia, mis años en Andrés Fey y últimamente mis pocos años en GSMA.
He conocido a muchas personas que hacen parte de mí, porque todos han ayudado a construir lo que soy, de cada cual tengo un poco y esas pequeñas cosas nunca se borran.
Andrés Fey me ayudó a conocer personas maravillosas.  Maleja Rodríguez, mi amiga de antes, como mi hermana por mucho tiempo, ella está loca y es una de las mejores personas que he conocido. También esta Camila Quinche, mi primer super amiga del IAF, ella es una gran mujer aunque ya casi no hablemos. Pallis, Madeleine, Mayra, Lulu, Pollo, Aleja Zambrano, Camila nunca las olvidaré. Mi Paula Gogoy, mi eterna confidente, mi fortaleza, mi mejor amiga, mi mayor fuente de apoyo y momentos increíbles, te doy gracias por todo.
En fin, podría durar un día entero escribiendo todo lo que he vivido con estas personas, pero tengo mucho más que contar. En mi gran necesidad de cambiar de ambiente llegué a GSMA. Un lugar que algunas veces odio, lo confieso, pero es también el lugar en el que mi vida cambió del cielo a la tierra.
Conocer a muchas personas allí ha cambiado mi forma de ver la vida y me he vuelto una persona más tolerante y de mente abierta. Personas como Ana, Liz, Juli, Katherin, Juan Pablo, Santiago, Nicolás, Paula, Natalia, Ginna, etc, me han ofrecido su amistad y es algo para agradecer profundamente.

Y bueno, luego de una breve reminiscencia  me dedicaré a la tarea de darle fin a esta entrada.
En conclusión: Todos tenemos la obligación moral de ayudarnos a ser felices.

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