martes, 21 de febrero de 2017

Something About Love

Ver La La Land me hizo pensar en las historias de amor que he vivido y que he conocido a lo largo de mis veinte años, todas tan únicas y esenciales. Me pregunto si se puede renunciar al amor. Aún en los días en los que siento que perderé toda esperanza, aún en los momentos en los que los días se llenan de oscuridad, una parte de mí se niega a renunciar al amor. Traté de entender lo que canta Fito sobre "el amor después del amor", y es algo en lo que todavía trabajo. ¿Qué es el amor y por qué nos preocupamos tanto por eso? ¿El amor después del amor? ¿Cómo se concibe, cómo se acaba, qué viene después? Bueno, tal vez la respuesta está —literalmente— en nuestro interior, porque el amor es algo que habita en lo más profundo del alma. 
El amor es el motor que impulsa la vida. El amor es uno de los mejores maestros. El amor es parte de cada uno de nosotros, por eso a pesar de que nos decepcione, no podemos renunciar a él. Miento. En realidad lo que decepciona son las personas, mas no el amor en sí. Tal vez si dejamos de verlo como algo ajeno a nuestra existencia, dejaríamos de buscar en los demás algo que ya llevamos dentro y cuyo fin es el de ser compartido. El amarnos a nosotros mismos no es un acto de egoísmo, sino uno de valentía. Quien se ama sabrá amar a otros, quien se respeta entenderá la importancia de respetar a los demás. Aquellos que abren sus ojos a la verdad entienden que cuando se busca el amor en otros no es a manera de complemento o posesión, sino como una conexión profunda que pretende compartir y crecer. El amor nunca ha sido el problema, pero la forma en la cual lo hemos interpretado ha llevado a muchos malentendidos. 


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