lunes, 21 de octubre de 2013

Diario de puberta.

Heme aquí escribiendo porque hace mucho tiempo no lo hacía.
Mentira, esa no es la verdadera razón.
Estoy atrapada en una biblioteca que adoro con una excelente panorámica de una parte de la ciudad, tratando de adelantar un poco de trabajo de los miles que tengo y pensando en muchas cosas y al mismo tiempo en nada. Me parece el colmo que un simple trabajo de grado, que odio con toda mi alma, me produzca todo el estrés y desánimo que no me produjo ni la Nacional ni el ICFES. No sé qué hacer con eso.
¿Qué tan patético es escribir en mi blog que me siento sola? Tal vez mucho, no quiero que ésta entrada parezca la página del diario de una puberta, pero creo que eso es lo que va a resultar siendo. Últimamente tengo más estrés de lo normal y aunque en los últimos días las personas se han comportado un poco más atentas o interesadas en lo que me pasa, la verdad es que me he sentido más sola de lo normal, digo, nada. Eso no es problema.
Tengo miedo.
Esa es la cuestión.
¿Y ahora qué haré con mi vida? Siempre tenía el siguiente año asegurado, pero en este momento me está matando el saber lo que voy a estar haciendo en febrero del próximo año.
Ahora sólo quedan como tres semanas de estudio y como siempre, mi vida es una constante espera, esperar a que se acabe el año, a que la universidad responda algo, esperar la entrevista, esperar las correcciones, esperar el mensaje de felicitaciones, esperar SOFA, esperar el cumpleaños, esperar que la gente llegue o se vaya, esperar un grado, esperar palabras de aliento... La verdad es que ni siquiera sé lo que espero. En este momento no sé lo que quiero y tampoco sé por qué escribo esto.
Es que, estoy en una biblioteca enorme, muy linda y yo no tengo nada más que hacer.
Ya no quiero nada.

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