¿Hasta qué punto uno está dispuesto a amar a alguien?
¿Te matarías? ¿Le matarías?
Creo que el amor es el sentimiento más complejo y más cabrón del mundo. Con el amor nada se puede, nada es seguro, nadie gana, nadie pierde, nadie sabe nada.
Es cierto aquello de que no podemos escoger a quién amar, es simplemente algo que pasa y de lo cual no hay vuelta atrás. Te enamoras y si sale bien, se enamoran contigo. Comienza la historia de amor llena de momentos felices y amargos, pero que vas a recordar por largo tiempo, quizá con un litro de helado de chocolate en la mano y unos cuantos CD'S de música romántica pasada de moda porque ya todo ha acabado y de nuevo estás sola, en la poca comodidad de tu cama vacía, preguntándote una y mil veces: -¿Qué salió mal?- si lo diste todo, le entregaste el alma y cambiaste tu forma de ser. Pero es allí en donde hay que tener en cuenta que tal vez no fuiste tú la que falló, sino él. O tal vez ninguno. Simplemente se fue.
Pero uno no lo acepta, porque siempre, en todas las relaciones, hay alguien que quiere más y es al final esa persona la que más sufre en la ruptura... Pero cuando el amor se va es cuando uno puede calmarse y analizar la relación a fondo, sin la desagradable cinta en los ojos que nos hace ver a nuestras parejas como ángeles que nos salvarán de nuestros más oscuros demonios. (Eso es algo que sólo podemos hacer nosotros mismos).
Cuando finalmente te das cuenta de lo que diste y de aquello que recibiste a cambio es cuando se va el rencor -o cuando incrementa- pero felicitaciones, ya no estás ciega.
Lo del clavo que saca a otro no funciona... en el mejor de los casos te aburrirás rápido de tu nuevo clavo, pero en el peor le harás daño a una persona maravillosa que no tendrá la culpa de que sigas enamorada de ese cabrón que ni siquiera te ha llamado y que ni le importas.
Lo mejor es darse tiempo, salir, salir bastante, no se queden en casa recordando ni haciéndose la vida imposible con cosas que ya no volverán a ser. Aprendan a vivir ese espacio de -tú, contigo- porque hay que aprender que para amar a alguien más primero debemos amarnos a nosotros mismos. Y también el tiempo ayuda, hay que dejar que las heridas sanen... para que se vuelvan a abrir con un cabrón nuevo... ¡Buena suerte!
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