martes, 21 de enero de 2014

Cosas que a nadie le importan...

¿No les pasa que ponen todo el empeño, la fe y la energía en hacer una cosa y al final todo se vuelve en contra de ustedes con resultados desastrosos? Pues bienvenidos a mi mundo, porque joder, me pasa todo el tiempo.
Ya estoy jodidamente cansada de todo y eso es algo muy jodido teniendo en cuenta que tan sólo tengo diecisiete años. Sé que pensaran que soy una reina del drama, que sólo sabe escribir para quejarse de todo, puede que sea cierto, hasta yo misma comienzo a cuestionar mi cordura, bueno, si es que me queda algo de cordura en la mente.
La cuestión aquí es que no entiendo la vida, no entiendo el karma, ni a Dios, ni si quiera al feng shui... estas leyes que, se supone, que rigen el universo y el cosmos y todo el mundo de las creencias humanas se me hacen cosas tan complicadas y contradictorias. Al menos a mí nunca me pasa lo que se supone que debería pasarme.  Era buena y luego me volví mala, para terminar siendo buena otra vez y que al final todo se vaya al carajo porque definitivamente buena no sirvo, de buenas intenciones no se vive, de ayudar a los demás no se obtiene beneficio, de preocuparse por alguien no queda sino el cansancio.
En fin, no sé por qué los seres humanos nos quejamos de todo, yo como principal exponente pecadora, me quejo y me quejo, pero bueno, al menos en este momento tengo razones para hacerlo. Ahora escribiendo esto, hablando del karma y de ser buena o mala persona, trato de averiguar cuál es la razón de que mi vida espiritual esté tan podrida y de que mi karma negativo sea tan enorme que esté sola en una biblioteca, sin plata para el bus y muriéndome lento de cólicos y de hambre. Yo tengo una firme convicción de que maté a algún papa o al menos a un cura en mi vida o vidas pasadas porque estoy jodida hasta la médula. Sé que soy el típico ejemplo de adolescente complicada y llorona, pero no es tanto así, es que la gente no ve a fondo y sí, soy una shorona, pero yo era feliz. Recuerdo haber sido feliz alguna época de mi vida, y me refiero a felicidad real, como esos niños que joden mucho y se la pasan riendo y jugando con lo que encuentran, sí, era así, ahora las sonrisas no me salen y tengo que ir a terapia física porque mi cuello es una porquería debido al estrés. Se supone que a mi edad no debería preocuparme por nada, o por muy pocas cosas, pero yo me preocupo por todo JODER.
A partir de hoy, e ignorando los pequeños detalles de mi cochino karma, planeo implementar una estrategia para alejar la depresión y las malas energías de mi vida. Prometo no ponerle fe, ni energía ni todo el ánimo del mundo para que no se vuelva en mi contra, haré mucho ejercicio y saldré a caminar y conocer la ciudad y moverme. Es tiempo de volver a nacer de las cenizas.

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