Daniela... Daniela... Daniela... Por Dios Daniela, ¿Qué estás haciendo?
Mira en lo que te estás convirtiendo, mira todo el daño que te causas, mira como te alejas de todo lo que un día te hizo sonreír. Bueno, no es tiempo de juzgarte. Si todos te juzgan ¿Por qué juzgarte tú misma? No, no lo hagas. Son cosas que pasan. Cosas que el tiempo se encargará de borrar, cosas que se pueden ocultar, cosas que nadie va a notar y que al fin y al cabo se te van a olvidar. Tranquila, no pasa nada. Nunca pasa nada. ¿Sabes? Es mejor así, es mejor ser como eres y no ser otra, o es mejor ser otra siendo como eres, actuando diferente. Porque esto es una obra, tú vida es teatro y lo has tomado tan enserio, querida, lo llevas en la piel. Ya hasta has olvidado el papel que estás representando. No, no es eso, has olvidado quién eres en realidad. Aunque el problema sea que tal vez nunca lo supiste a ciencia cierta. Te perdiste tratando de representar distintos matices de tu personalidad y te quedaste atrapada en el laberinto.
Ahora la cuestión es juntar las fichas y tratar de armar el rompecabezas.
Pobre, pobrecita Daniela, tan frágil, tan perdida, tan sola. Con una sonrisa en el rostro y una buena broma para hacer reír a los demás, porque eso es lo que te gusta, que las personas piensen que eres agradable y divertida porque les haces reír, porque la gente piensa... Bueno, a veces piensan. Y piensan tanto, y piensan tantas cosas. Y tienen la razón, siempre tienen la razón, tienen la razón y piensan y hablan y se llenan la boca de palabras vacías porque la verdad es que no saben nada. Y tú, Daniela, que si sabes, que sabes lo que pasa, que sabes lo que te pasa, siempre prefieres callar. Porque el silencio es tu mejor amigo. El silencio y las canciones y los cigarrillos y bailar un poco y pintar y el cut&page y las pastas y las gotas para dormir y para soñar... soñar y el silencio, soñar cosas que se vuelven negras al despertar y volver a empezar la escena de vivir y cantar y bailar y fumar y callar y ocultar. Daniela. ¿Cuándo aprenderás? Daniela... Daniela, no te gusta ese nombre. Crees que tienes cara de Lucía, o de Anastasia... o hasta Annabeth, pero Daniela, Daniela, ese nombre...

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