miércoles, 22 de julio de 2015

Carta al viento.

Alejandro:

Estoy feliz y triste al mismo tiempo, ¿cómo es eso posible?

Hoy visité un lugar especial, creo que se convertirá en uno de esos lugares en los que pasaré mis días de ahora en adelante. Es una librería preciosa donde se respira calma y el olor de un buen café. ¿Sabes qué es gracioso? Estuve cerca todo el tiempo cuando iba a acompañar a Fer a la clínica, pero nunca la vi. Definitivamente las cosas importantes muchas veces son invisibles a los ojos. No sé porqué te escribo sobre algo que ya sabes, tú ya has estado allí antes. Creo que todo hubiera sido perfecto si hubieras ido conmigo. No te mentiré, tenía la esperanza (tonta, un poco ilusa) de que llegaras en algún momento. Pero ya ves, eso es lo que hay y no es precisamente un -nosotros-.
Pero no me hagas caso, estas palabras que te escribo salen de mi pecho y son hijas de la emoción que me llena el alma después de un día largo. Estoy cansada y los pensamientos se agolpan en mi mente como balas, desearía poder hablar contigo.

Tuya (a veces),


Lola.

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