sábado, 12 de diciembre de 2015

Déjate caer.

Si pudieras marcharte y regresar no lo harías, porque tienes miedo de que mi corazón cobarde devore las migajas que piensas dejar en el camino. 
Yo que nunca aprendí a amarte dejaría la puerta abierta de tu armario para que los monstruos hagan parte de tus noches, pero me quedaría a tu lado para que me pidas que te ayude a espantarlos. 
Digo que te quiero, pero te suelto de la mano y te dejo caer. 
Sé que no soy nada cuando entiendes que estoy loca, cuando dejas de pensarme, cuando comprendendes que  te quiero hacer daño y que mis emociones chocan... que te dejo ver de cerca las heridas que me escuecen, pero me aparto de tu lado para que no quieras intentar curarlas. 
Deja que siga besando tu boca con los ojos abiertos.
Deja que te acaricie con guantes de seda.
Deja que sea inmune a tu llanto para que me pesen las horas que paso contigo y sin ti. 
Deja que esta oscuridad que aflora de mis poros te envenene el alma y te erice la piel, deja que te mate... Déjate caer.

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