martes, 21 de febrero de 2017

¿Por qué eres así?

Entre más pasa el tiempo, menos consigo entender mis emociones. Es como un terreno desconocido que no me animo a visitar muy a menudo, pero cuando lo hago llego hasta lo más profundo, y es difícil salir. Hay noches en las que el insomnio es rey y no consigo dormir por más cansada que me encuentre, porque los pensamientos fluyen como el agua cuando se daña la llave del grifo. Hay mañanas en las que me es difícil despertar, y tardo una hora en levantarme de la cama, razón por la cual nunca llego a mis clases de 9:30. Hay días en los que la vida parece brillar y siento que no hay nada en el mundo que no pueda hacer, porque he logrado todo lo que me he propuesto en la vida: estudiar becada en la universidad que amo la carrera que es un sueño, conocer personas maravillosas, sentir el amor, etc. Pero también hay días como hoy, en los que ninguna de esas cosas tienen sentido, porque me siento vacía, me lleno de dudas y me cuesta trabajo respirar con tranquilidad. Muchas personas dirían que sólo es una pataleta, y que además estoy siendo desagradecida y tonta. La verdad yo también quisiera pensar lo mismo, y que sea tan fácil como darme una cachetada o algo que me despierte, pero si fuera así de sencillo no tendría que recurrir a la escritura para tratar de entenderlo. Para tratar de entenderme. ¿Por qué siento que la vida pasa y yo estoy —de alguna forma— estancada? ¿Por qué no puedo simplemente agradecer por mi posición —de cierto modo— privilegiada y seguir el rumbo de los días sin sentir que cargo un peso enorme sobre los hombros? Tal vez nunca tenga la respuesta a esas preguntas. 


Something About Love

Ver La La Land me hizo pensar en las historias de amor que he vivido y que he conocido a lo largo de mis veinte años, todas tan únicas y esenciales. Me pregunto si se puede renunciar al amor. Aún en los días en los que siento que perderé toda esperanza, aún en los momentos en los que los días se llenan de oscuridad, una parte de mí se niega a renunciar al amor. Traté de entender lo que canta Fito sobre "el amor después del amor", y es algo en lo que todavía trabajo. ¿Qué es el amor y por qué nos preocupamos tanto por eso? ¿El amor después del amor? ¿Cómo se concibe, cómo se acaba, qué viene después? Bueno, tal vez la respuesta está —literalmente— en nuestro interior, porque el amor es algo que habita en lo más profundo del alma. 
El amor es el motor que impulsa la vida. El amor es uno de los mejores maestros. El amor es parte de cada uno de nosotros, por eso a pesar de que nos decepcione, no podemos renunciar a él. Miento. En realidad lo que decepciona son las personas, mas no el amor en sí. Tal vez si dejamos de verlo como algo ajeno a nuestra existencia, dejaríamos de buscar en los demás algo que ya llevamos dentro y cuyo fin es el de ser compartido. El amarnos a nosotros mismos no es un acto de egoísmo, sino uno de valentía. Quien se ama sabrá amar a otros, quien se respeta entenderá la importancia de respetar a los demás. Aquellos que abren sus ojos a la verdad entienden que cuando se busca el amor en otros no es a manera de complemento o posesión, sino como una conexión profunda que pretende compartir y crecer. El amor nunca ha sido el problema, pero la forma en la cual lo hemos interpretado ha llevado a muchos malentendidos. 


miércoles, 25 de enero de 2017

It wasn't love

One.
Nos construimos a punta de mentiras.

Two.
Nos faltó tiempo y nos sobró vida para la cantidad de momentos incompletos que acumulamos con el paso de los días.

Three.
La entrada a tus pensamientos permaneció cerrada bajo llave desde el principio.

Four.
La entrada a mi alma estuvo abierta desde el momento en el que esperé a que aparecieras una noche cualquiera.

Five.
El amor no tiene nada de racional.

Six.
Podría juntar los pedazos de cada promesa rota y con ellos armar una pequeña caja de los recuerdos —también rotos—.

Seven.
Dejar entrar a alguien a tu vida para intentar sacar por la puerta de atrás el recuerdo de otra persona siempre será la peor forma de enamorar.

Eight.
No se vive de buenas intenciones.

Nine.
El amor unilateral nunca es suficiente, siempre debe ser recíproco.

Ten.
I know I wasn't special for you.

Eleven.
I hate you.

Twelve.
Stop  lying to people you care.

Thirteen.
I hope you find warmth and covert in her arms.

Fourteen.
No queda más que un espacio vacío donde antes estaba tu recuerdo.

Fifteen.
Symbols are full of bullshit. Just like you.

Sixteen.
Yo también mentí.

Seventeen.
You can't break someone who's already broken.


Adiós.





sábado, 7 de enero de 2017

Ausencia

Antes, en otra entrada, escribía sobre extrañar y me cuestionaba qué era lo que uno extrañaba. Hoy sigo sin tener una respuesta clara. Pienso que todo en la vida pasa por algo, y quiero creer con toda la fe del mundo en las palabras de Drexler: "nada se pierde, todo se transforma". Pero el tiempo pasa y es inevitable sentir que los pasos no conducen a ningún lado, y que a medida que avanzas te pierdes. Siento que estoy olvidando algo importante. O tal vez sólo sean las grandes expectativas que produce esperar algo de los demás, no lo sé. Siempre he querido que me den girasoles, y de verdad espero que este 2017 esté lleno de flores. Quizá debería ser como la señora Dalloway y comprar yo misma las flores y llenar mi vida de amor y colores, como una muestra de cariño de mí, para mí. La vida sin amor es algo totalmente diferente. Vivo esperando, pero no sé qué espero. ¿Qué espero, qué pasará? Son tan pesadas la incertidumbre y la ausencia. Se siente tan raro extrañar. A lo mejor lo que tengo que hacer es dejar de stalkearme en twitter, es un espejo implacable que no puedo evadir. En resumen, esta entrada no va para ningún lado. Es sólo que lo extraño y estoy confundida... ¡y lo quiero tanto! ¡Cómo aburren la distancia y la ausencia!

sábado, 24 de diciembre de 2016

A quien corresponda.

Propuesta indecente: Salgamos.

Váyase. Olvídeme y vuelva a cruzarse en mi camino. Volvamos a conocernos y hagámoslo bien esta vez. Salgamos. Vivamos. Tómeme de la mano y lléveme a conocer lugares nuevos. Deje atrás el pasado, no tiene importancia lo vivido si no ayuda a construir el presente. Empecemos de cero. Déjeme enamorarlo con pequeños detalles. Déjeme llenarlo de canciones y libros. Hágame el amor con pasión y locura. Quédese y duerma conmigo. Llámeme en los días "especiales" y dígame que me quiere sin importar nada. Salgamos. Sin ataduras. Sin títulos molestos. Sin rencores. Salgamos...


















sábado, 26 de noviembre de 2016

Reflexión II

Después de pensar en mí y de tratar de armar el rompecabezas de mi alma, pienso en él. 
En él, claro que en él. La otra mitad de la historia que inspira estas reflexiones. 

Ahora todas las canciones me recuerdan a él. Pero más allá de eso, cuando cierro los ojos vuelvo al día en que nos conocimos y el reloj se detiene. Lo recuerdo tan feliz de tenerme a su lado que todo vale la pena, aunque nada tenga sentido justo ahora. Pienso en las personas maravillosas que conocí gracias a él, a los lugares que visité, en las veces en las que me tomó de la mano –ese sólo gesto contenía todo el cariño de dos corazones– y me siento plena. Su paso por mi camino dejó tantas cosas buenas que es inevitable pensarlo, aunque aún no sepa cuál sea la mejor manera de cargar con su recuerdo sin que arda. El paso de las horas se ha vuelto distinto sin sus palabras. 

No puedo evitar quererlo –el cariño no es algo que se acaba de la noche a la mañana–, así como no puedo evitar preguntarme si está bien, si sueña por las noches, si siente frío en la madrugada, y si su alma siente tranquilidad y consuelo con la decisión tomada –así como la mía ahora empieza a descubrirlo–. ¿Cómo no pensar en él si hace parte de mí, en múltiples formas? 

Quiero poder entender a qué se refiere Fito cuando canta sobre el amor después del amor. El amor después del amor, después... ¿Qué es lo que viene después de un corazón roto? 

Sanación. Tiempo. Recuerdos. Esperanza. 

Desde lo más profundo de mi corazón prometo enviarle luz y amor cada vez que piense en él. Y dejarlo ir, sin cerrar la puerta. 


viernes, 25 de noviembre de 2016

Reflexión I

Me acaban de partir el corazón. 
Últimamente mi vida está de cabeza y siento que el único refugio que tengo son las palabras. No puedo dar un contexto sobre mi situación en general, porque son cosas muy horribles y personales. Pero, en una escala de uno a diez –siendo diez lo más malo– yo pondría un doce. 
Estoy tratando de encontrarme, y sé que buscarme en los demás no es la mejor forma de hacerlo. Pero es una manera. 

A veces la vida te carga de tantas cosas que terminas escondiéndote en los demás, y ese es un error muy grande. Las personas no son refugios sólidos. La vida da mil vueltas y un día te descubres llorando en Transmilenio por una historia de amor que salió mal. Pero luego te pones a pensar y descubres que no sólo lloras por eso, sino por muchas otras pérdidas y situaciones tristes, lo cual confunde bastante. 
Así me siento yo en este momento: rota, vacía, abandonada, triste, desesperanzada. Siento que algo se rompió, pero no sé muy bien qué o cómo arreglarlo. 

Hace un tiempo –en este mismo blog– escribí una guía para sobrevivir a las rupturas. Pero hoy no creo que me sirva de mucho, porque no siento que la tusa se deba a nadie más que a mí.  Sigo sin entender cómo amarme como es debido, y cómo volver a mí después de haber pasado tanto tiempo en alguien más. 
Lo único que sé es que después de llorar tanto no logro sentirme mejor. Hay una sensación de vacío que se apodera de mí. 

La verdad es que uno nunca está preparado para estas cosas. Nadie nunca está preparado para el abandono. 
En realidad escribo sobre la ruptura –y el dolor que genera– para camuflar dolores más grandes. 
Sentí la necesidad de escribir y hora estoy en mi habitación tratando de descubrir el porqué de muchas cosas en mi vida, como si escribiendo estas líneas pudiera encontrar la respuesta. Pero no es así como funciona la vida. Y sé muy bien que –al final– estoy sola. 

domingo, 12 de junio de 2016

Escribo pensando en ti, pero me hablo a mí. (Entrada en desarrollo)

El peso de la mañana cae sobre mis hombros y la luz del sol se abre paso por la rendija para apuntar directamente a mis ojos. La alarma suena, pero ya estoy despierta. Dormir bien es un lujo, y yo siempre duermo poco y mal. Mi vida nunca está en calma. Me levanto y siento aquella sensación de vacío, tan familiar, que me obliga a volver a la cama con la ilusión de dormir un poco más, aunque sé bien que no sirve de nada. Los minutos pasan y el mundo de lo onírico está cada vez más lejos, como lo están las estrellas que observo cada noche cuando fumo en la ventana de mi habitación, o como los recuerdos de la infancia que son tan borrosos. Trato de pensar en la noche anterior, pero es inútil. Decido volver a la cama y cierro los ojos mientras trato de recordar. Mi mente vaga por lugares que no tienen nada que ver con lo que busco, entonces me dejo llevar y pienso en mí. Imagino que soy otra. Si hubiera nacido en otro cuerpo, en otro país. Si mi cara no fuera mi cara, si mis ojos fueran azules en lugar de verdes, o si fueran cafés como la bebida que amas. Si mi voz fuera más grave, y mis manos más amables. Si eligiera un nombre al alzar y decidiera volver a nacer. Si el azar no me hubiera destinado a esta ciudad, en un barrio y casa específica. Si hubiera nacido un día anterior o un día después... si no hubiera nacido. Abro los ojos y me siento ajena a todo lo que me rodea. He vivido acá los últimos seis años de mi vida, pero no siento que sea mi hogar.

sábado, 12 de diciembre de 2015

Carta al viento III

Bogotá, 04 de diciembre de 2015


Querido tú:


Siempre he sentido que llamar a las personas por su nombre es una forma de apropiármelas, por eso no escribo el tuyo.
No sé por qué pienso en ti pero me pregunto muchas cosas cuando lo hago, aunque sé que es inútil tratar de encontrar las respuestas. Siento que esas horas que pasé contigo fueron un baño de agua fría para mi alma. Lo que quiero decir es que fue algo que me despertó y me dejó aturdida, justo en ese punto en el que te decía que no te iba a escribir al llegar a casa sin saber que esa sería nuestra última primera vez. Pero ya ves, de nada sirven los recuerdos... sólo existen para extrañar o anhelar imposibles. Sé muy bien que mi paso por tu vida se reduce a aquella tarde, que es donde debo permanecer en lugar de tratar de saltar al presente, porque adivina qué: no hay uno. No sé por qué escribo estas cosas tan inoportunas, ya sabes lo que digo acerca de las palabras: son sólo eso. Al igual que yo, sólo soy un fantasma que vive de ilusiones. Soy sólo esto que ves, no tengo nada que ofrecer. 
No importa, sé muy bien cuando estoy en un sitio donde no puedo quedarme. No te preocupes, ya tengo listas las maletas. Te deseo lo mejor.



Lola.

Darkness

Amo la oscuridad. Me encanta permanecer a oscuras mientras pienso en las cosas idiotas que suelo pensar, por ejemplo las personas que se van y la última vez que las veo. Me mato la cabeza pensando y recordando como si pudiera cambiar algo, como si eso me concediera más tiempo. Aún no he aprendido a vivir con el hecho de ser siempre pasajera en las vidas ajenas; siempre llego tarde y nunca me puedo quedar porque parten antes de que encuentre un lugar al cual aferrarme. Vivo a punta de ilusiones, de palabras que van siempre de ida y nunca de regreso. La peor parte de todo es que aunque sé eso no puedo evitar sentir, no puedo evitar quedar presa de cualquier gesto, palabra o caricia. Soy tan frágil que cualquier brisa me lleva lejos, entonces vuelvo a empezar de nuevo sólo que mirando otros ojos y en otros brazos, pero es siempre igual. Es una sucesión de cuerpos y almas que parece no tener fin.